**Punto de vista de Stefano**"No es posible". Sacudí la cabeza con tanta fuerza que me sentí mareado, mirando a Martina, esperando que me dijera que había cometido un error. Pero su rostro permaneció pálido y triste. "No", dije de nuevo. La palabra salió de mi boca, esta vez más fuerte. Sentí que si lo decía lo suficientemente alto, la verdad dejaría de ser real. "¡No! ¡Él no! "Tropecé hacia atrás, sentía una opresión en el pecho y el corazón golpeaba contra mis costillas, una y otra vez, como si intentara salir de mi cuerpo. "Él no", susurré, con la voz quebrada. Sentí que la bilis subía a mi garganta. "No Antonio Lorusso."Los ojos de Martina se abrieron de par en par por la sorpresa. Ella se llevó las manos al pecho. "¿Conoces ese nombre? ¿Sabes quién es?"Casi me reí. No, casi no me reí. De hecho lo hice. Por supuesto, conocía a Antonio Lorusso. Todos en esta ciudad conocían ese nombre. Era una historia de fantasmas contada a los niños. Era el hombre que goberna
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