**Punto de vista de Stefano**
"Jefe, no podemos encontrarla".
La voz de Luca rompió el pesado silencio de mi oficina. No miré hacia arriba. Me quedé desplomado en mi silla de cuero, con los dedos clavándome en las sienes como si pudiera sacarme el dolor de cabeza del cráneo. Luca avanzó más en la habitación, sus botas golpeando suavemente el suelo. Parecía como si estuviera caminando sobre cáscaras de huevo, con los hombros rígidos y los ojos moviéndose alrededor, esperando que yo explotara