Abrió los ojos de golpe.Se sobresaltó y se incorporó a medias.La luz de la mañana, filtrándose a través de las cortinas finas, cayó sobre el rostro de Josselyn. De inmediato, alzó una mano.Parpadeó, intentando reconocer el entorno.El color de las paredes era completamente distinto al de su habitación. Más lujoso, con elegantes detalles dorados.—Ah, cierto… anoche… —su corazón empezó a latir con fuerza—. Estaba en la habitación de Killian.Josselyn giró la cabeza de inmediato: el Príncipe Heredero seguía en la cama, profundamente dormido.Josselyn soltó un suspiro de alivio.La noche anterior no había podido negarse cuando Killian la cargó hasta la habitación.El hombre no dejó de besarla, no sabía si aquello podía considerarse forzado, pero aún recordaba el cosquilleo en su vientre cuando los besos de Killian se volvieron más intensos. El juego de su lengua encendió un fuego por todo su cuerpo.Ese calor la consumía, provocando que reaccionara sin querer. Le devolvía los besos, r
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