Los truenos comenzaron a resonar en el cielo de la capital, cada vez más oscuro, trayendo consigo un frío penetrante que atravesaba incluso los sólidos muros de la mansión del clan Moreno.En la silenciosa habitación VIP, Dave Moreno permanecía inmóvil junto al gran ventanal. Sus ojos, tan afilados como los de un águila, observaban con frialdad la pantalla del teléfono inteligente de Elyn, donde seguía apareciendo un cuadro de diálogo rojo: una contraseña de cifrado que protegía todos los secretos almacenados en su interior.—No tengo tiempo para estar adivinando contraseñas —murmuró Dave con su profunda voz de barítono, cargada de una impaciencia evidente.El corpulento hombre caminó hasta la pared situada junto al gran armario y presionó un botón oculto entre los intrincados relieves de madera tallada. Una puerta secreta, conectada directamente con un corredor trasero de la mansión, se abrió lentamente y sin emitir el menor sonido.Poco después, Yuda entró apresuradamente. Su respir
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