CEO Lancaster... CEO Miles...
La mañana llegó y Noah no dejaba de besar a Olivia. Cada vez que ella intentaba apartarse para levantarse, él encontraba una nueva excusa para atraerla de vuelta a sus brazos. La habitación estaba cálida, las cortinas dejaban pasar los primeros rayos del sol y, por primera vez, Noah se sentía completamente en paz.—Vamos, la niña despertará, debemos levantarnos.—No quiero. ¿Y si la mandamos en avión con mi padre y nos quedamos solo los dos?—¡Noaaah!, no digas eso.—Quiero tiempo contigo, no dejarte salir en todo el día de la cama. ¿Qué tiene de malo eso?—Que tenemos una hija pequeña, Noah, no podemos.Noah la miró con una dulzura infinita y una sonrisa apareció lentamente en sus labios.—Tenemos... qué lindo se oye eso.Olivia sonrió.—Adoro a Lily, es mi pequeña princesita.—La amas más que a mí.—Sí, porque tú eres grandote y te cuidas solo. Sabias palabras de mi pequeña.—Eso no es cierto, no es justo. Yo te vi primero.—Eso no es cierto. Ella me vio primero y la antigüedad otorg
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