Los tres estaban en la tienda de novias. Noah había pedido que cerraran el local exclusivamente para ellos; no quería clientes curiosos, ni miradas indiscretas, ni comentarios innecesarios. Quería que ese momento fuera especial para Olivia, tranquilo, perfecto, como todo lo que empezaba a imaginar junto a ella.Apenas entraron, una mujer elegante se acercó rápidamente.—Miranda.—Señor Lancaster.Noah la miró con calma, pero su voz seguía teniendo ese tono dominante que hacía temblar a cualquiera.—Necesito toda la amabilidad y atención en mi prometida. Ella es muy insegura y quiero que hoy se sienta hermosa. Si veo que no está feliz, cerraré este local y abriré una funeraria en su lugar, ¿entendido?Los ojos de la mujer se abrieron enormemente.—S-sí señor, entendido.Corrió inmediatamente hacia las demás empleadas que observaban horrorizadas y todas comenzaron a moverse rápidamente alrededor de Olivia y Lily.Noah simplemente sonrió divertido y caminó hacia el sector de caballeros m
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