El día al fin había llegado.
Toda la isla privada del señor Lancaster estaba completamente iluminada y llena de movimiento. Los invitados importantes se hospedaban en la enorme mansión principal mientras empleados, decoradores y organizadores corrían de un lado a otro terminando cada detalle para la recepción.
Periodistas de revistas exclusivas habían sido invitados especialmente para cubrir el matrimonio del soltero más codiciado del país.
Y en medio de todo ese caos elegante, Olivia permanecí