Al llegar al departamento, Bella dejó caer la cartera, tiró los tacos y dejó el chaleco en el suelo y ella se tiró sobre el sofá, derritiéndose en él.Adrián, como la noche anterior, recogió la cartera y la dejó en el recibidor. Después tomó los tacos y la chaqueta, dejándolos cuidadosamente sobre una silla. Finalmente se agachó frente a Bella.Ella lo miró con una sonrisa.—La cena estuvo deliciosa. Creo que no me cabe nada más... aunque, si quieres, puedo ofrecerte un café.—Está bien, te acepto el café.Bella se sentó y tomó su mano.—Ven, acompáñame a la cocina.Tomó dos tazas transparentes y puso a trabajar su máquina de café.—¿Qué prefieres? ¿Espresso, capuchino, latte o americano?—Americano.—Ok, un americano a la orden.Bella preparó los dos cafés y los dejó sobre la mesita.Los dos se sentaron en el sofá. Bella cruzó las piernas y le sonrió.—Dígame, profesor... ¿le parezco atractiva?—Sí, Bella, me pareces atractiva.—Entonces... ¿por qué no me quiere hacer clases de anat
Leer más