Los días de reposo habían comenzado a desesperar a Olivia. Aunque el médico había autorizado algunos paseos y ya podía caminar con mucha más facilidad, Noah seguía tratándola como si cualquier paso fuera a romperla. Esa mañana, mientras Oliver dormía plácidamente en su cochecito, Adrián aprovechó que había ido a visitarla para invitarla.—Olivia, de verdad puedo llevarte al centro comercial. Te hará bien salir un rato, tomar aire, distraerte un poco. Nos comemos un helado, llevamos a Oliver mientras Lily está en el colegio y, de regreso, pasamos a buscarla. Estaremos de vuelta antes de que llegue Noah. De todas maneras, podemos avisarle para que no tengas problemas.Olivia sonrió con cierta duda.—Está bien... de todas maneras quiero comprarle un regalo porque estará de cumpleaños.Tomó inmediatamente su teléfono y marcó el número de Noah, el tono sonó apenas unos segundos antes de desviarse al buzón de voz, frunció ligeramente el ceño.—Qué raro...Volvió a intentarlo, la llamada nu
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