Al día siguiente, Malik llegó muy temprano a la empresa. Como cada mañana, el edificio corporativo bullía de actividad. Los empleados caminaban con rapidez por los pasillos, las asistentes organizaban reuniones y los teléfonos no dejaban de sonar. Todo funcionaba con la precisión de un reloj.Sin embargo, para Malik, aquel lugar parecía completamente distinto.Entró a su despacho con el rostro serio y el corazón pesado. Dejó el portafolio sobre el escritorio, aflojó el nudo de la corbata y se quedó varios segundos contemplando los enormes ventanales que ofrecían una vista panorámica de la ciudad.Normalmente, aquella vista le transmitía tranquilidad.Ese día no sentía absolutamente nada.Se dejó caer sobre la silla ejecutiva y cerró los ojos.Los acontecimientos de la noche anterior no dejaban de repetirse una y otra vez en su mente.Veía el rostro lloroso de Inaya.Recordaba la expresión de decepción de Phillip.La emoción de Nassira al escuchar que él aceptaba casarse con su hija.Y,
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