AARÓNAl escuchar el desprecio con el que Lucas Knox escupió esa última frase contra mi esposa, la sangre me hirvió en las venas con una furia destructiva. Perdí por completo el raciocinio que me caracteriza y di un paso al frente, arremetiendo contra Lucas con la velocidad de un felino, cruzando el escritorio de un solo movimiento. Estiré mi mano firme, cerrando los dedos directamente alrededor de su cuello, estampándolo contra el respaldo de su propia silla.—¡Vuelve a abrir la boca para insultarla y de aquí sales directo a una tumba, Knox! —le rugí, apretando el agarre con una fuerza bruta que le cortó el aire, viendo cómo su rostro comenzaba a ponerse pálido por la asfixia.—¡Aarón, suéltalo! —la voz cortante de Amelia resonó con firmeza a mi espalda, deteniendo mi impulso asesino—. No te manches las manos con esa escoria, por lo que más quieras, no merece la pena que te rebajes a su nivel. Suéltalo, nosotros no somos esto.Giré la cabeza y la miré; Amelia se mantenía firme, con l
Ler mais