Mundo ficciónIniciar sesiónLUCAS KNOX
El silencio que siguió a las palabras de mi secretaria se sintió eterno, me quedé estático frente al ventanal de mi despacho, con la fotografía desgastada de Diana apretada rústicamente entre mis dedos. Las frases seguían rebotando en las paredes de la oficina, perforándome el orgullo: Amelia se habí







