La revisión de los protocolos duró cuarenta minutos.Valentina fue punto por punto con esa precisión suya que no dejaba margen para ambigüedades, y Dante escuchó todo sin interrumpir, evaluando cada argumento con la misma frialdad con que evaluaba cualquier otra propuesta operativa. No porque los protocolos le parecieran negociables, sino porque había aprendido, en las últimas semanas, que pelear cada punto con Valentina costaba más energía de la que valía cuando ella tenía razón.Y en la mayoría de los puntos, la tenía.Una escolta en lugar de tres. Rutas confirmadas con doce horas de anticipación. Sin restricción sobre reuniones urgentes, con aviso inmediato en lugar de previo.Dante firmó la nueva versión sin comentarios adicionales.Valentina también, y guardó su copia en la carpeta con ese movimiento ordenado que tenía para cerrar los temas cuando estaban resueltos.—Hay algo más —dijo Dante, antes de que ella se levantara.Valentina lo miró, esperando.—Las sesiones con la psicó
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