Valentina no respondió.Se quedó en silencio contra el pecho de Dante, el bebé moviéndose despacio entre los dos, y él no insistió. La abrazó un rato más sin decir nada, y en algún momento los dos se quedaron dormidos así, en el sillón, sin haber cerrado lo que había quedado abierto.A la mañana siguiente había una reunión convocada en el cuartel.La sala ya estaba llena cuando entraron. Marcos había convocado a los hombres de mayor rango para tratar la expansión hacia el sur, un territorio que todavía no estaba bajo control y que llevaba meses en observación. Reyes estaba al fondo, con una carpeta propia que no había abierto todavía. Carbone llegó último, como siempre, con esa puntualidad calculada que era su forma de mostrar control sin decir una palabra.Dante se sentó al lado de Valentina, no en la cabecera. La dejó vacía entre los dos.Marcos repartió carpetas.—El sur sigue manejado por tres familias independientes que todavía no respondieron a los contactos preliminares. —Señal
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