GRACE REEDEstaba parada en medio del pasillo de nuestro penthouse, sosteniendo mi bolso de cuero y mi bata blanca, mirando fijamente a la montaña de músculos y terquedad que bloqueaba mi camino.Dominic tenía los brazos cruzados sobre su ancho pecho, vestido con unos pantalones deportivos y una camiseta negra, mirándome con esa expresión de que no aceptaba un "no" por respuesta. El problema es que yo tampoco lo aceptaba.— Dominic, quítate de enfrente de la puerta del elevador — pedí, intentando mantener la paciencia que ya había perdido desde la mañana.— No. Hoy no vas a trabajar, Grace. Y mañana tampoco — decretó, con voz grave y autoritaria. — El ambiente de ese hospital es muy pesado, está lleno de enfermedades, bacterias y estrés. Es muy peligroso. Estás embarazada.Puse los ojos en blanco, soltando un largo suspiro. Hacía apenas unos días que nos habíamos enterado del bebé, y Dominic se había transformado instantáneamente en un oso sobreprotector e insoportable.— ¡Dom, las mu
Leer más