DOMINIC THORNE
El almuerzo con Eleanor había sido revitalizante. Ver el brillo en los ojos de mi abuela y la forma en que acogió a Grace como una verdadera Thorne me dio una paz que no sentía desde hacía mucho tiempo. Pero, conociendo a Eleanor, sabía que esa invitación a tomar un café rápido en su oficina, justo después del postre, no era solo para hablar de la decoración del cuarto del bebé.
Grace se quedó en la sala de estar hojeando unas revistas de arquitectura, y yo seguí a la matriarca h