DOMINIC THORNEEl agua de la piscina seguía agitándose suavemente a nuestro alrededor, derramándose hacia el océano allá abajo. Pero, para mí, el mundo entero acababa de detenerse. El sonido de las olas, el viento cálido, el grito distante de un ave tropical... todo desapareció.Lo único que existía en el universo era el rostro de Grace, a pocos centímetros del mío.— ¿Qué? ¿Escuché bien? — Su voz era solo un susurro quebrado por la sorpresa, el miedo y una frágil esperanza. — ¿Qué dijiste, Dominic?Observé las gotas de agua escurriendo por sus pestañas oscuras. Vi la forma en que sus labios, aún hinchados y rojos por mis besos salvajes de hace unos segundos, temblaban. Estaba esperando que le dijera que fue una equivocación. Que al calor del momento, en medio de un orgasmo arrebatador, mi cerebro había hecho cortocircuito y había dicho la frase equivocada.Llevé mis dos manos mojadas a su rostro, sosteniéndola con una firmeza gentil, asegurándome de que no apartara sus hermosos ojos
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