DEREK THOMPSON— Sabes, Derek, pasé las últimas semanas buscando debajo de cada piedra, gastando muchísimo dinero en investigadores privados de élite solo para rastrear a la rata que robó la mitad de lo que me pertenecía en ese maletín. Fue muy, pero muy difícil encontrarte con esa identidad ridícula y falsa que tienes.Tragué saliva, mirando la puerta de cristal detrás de ella, calculando mentalmente si lograría correr y escapar hacia el pasillo del edificio.Como si leyera mi mente, Jessica chasqueó los dedos.Dos hombres gigantes, vestidos con trajes negros impecables de guardias de seguridad de alto nivel, entraron a la oficina y bloquearon la puerta de salida. Estaba acorralado.La rubia se detuvo frente a mí, cruzándose de brazos sobre el pecho, mirando con un desprecio palpable mi camisa arrugada.— Planeé tu destrucción durante noches enteras. Imaginé quitarte todo, destrozar tu dignidad y verte suplicar piedad — continuó Jessica, inclinando la cabeza hacia un lado. — ¿Pero, s
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