El Fiat 500 de alquiler no había regresado al asfalto de Florencia. El diagnóstico del radiador purgado resultó ser otra microiluminación fallida del mecánico local, lo que significaba que la ventana de evacuación estratégica se había cerrado de golpe en las narices del Escuadrón Anti-Aura Pura, atrapándolos una última noche en los dominios de la Toscana.Para colmo de males logísticos, la última noche del festival "Blanco Integral" no incluía un descanso reparador. Vanessa, armada con una corona de margaritas marchitas y un entusiasmo cósmico inquebrantable, había arrastrado a los últimos supervivientes de la boda a un claro del jardín, justo al lado de los viñedos, donde una hoguera de troncos de encina crujía bajo el cielo estrellado.—Es el momento de la verdad desnuda, mis seres de luz —anunció Vanessa, sentada en posición de loto sobre una manta de lana cruda—. Las almas que se unen en la Toscana deben purgar sus filtros terrenales. Vamos a jugar a Verdad o Reto, pero bajo la fr
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