El plan de evacuación estratégica a las 05:45 de la madrugada había sufrido un sabotaje geopolítico de proporciones catastróficas. Justo cuando Iris y Caleb deslizaban sigilosamente sus maletas por el vestíbulo de Il Vigneto del Silenzio, una Vanessa radiante, vestida con una túnica de lino que parecía tejida con hilos de nube y lágrimas de duende, materializó su presencia bloqueando la salida principal. No venía sola: traía consigo un cargamento de batidos verdes espumosos con olor a pantano y