Narrado por LunaDespués de despedir a todos, Alex se quedó increíblemente serio, sin sus manos juguetonas esta vez — pero con la misma intensidad en la mirada, ahora cargada de promesas futuras sobre lo que vendría después de mi recuperación.Me ayudó a bañarme en la bañera caliente y, besándome con ardor, me llevó de vuelta a la cama. Solo susurró en mi oído:—Duerme, Luna. Y no me tientes tanto… no soy de hierro.Me reí y me acurruqué en esa increíble muralla de músculos que era él, sintiendo su respiración caliente en mi cuello.El anochecer, sin embargo, no fue tranquilo; me trajo una pesadilla terrible.No fueron sombras vagas. Fue vívido, cruel. Desperté sobresaltada, un grito atrapado en la garganta, el cuerpo empapado en sudor frío.—Shhh, shhh… Solo fue una pesadilla —la voz de Alex estaba allí, inmediata, sus brazos ya atrayéndome hacia el abrigo de su cuerpo.Temblando, le conté todo. Cada detalle horrible del sueño. Escuchó, sin interrumpir, solo apretándome contra su pec
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