Narrado por LunaEl celebrante, un hombre anciano con una voz suave, comenzó los votos. Cuando llegó el turno de Alex, se atragantó. La voz, normalmente tan firme y comandante, salió ronca y quebrada.—Yo, Alessandro Morano, te elijo a ti, Luna… para ser mi esposa. Para estar a mi lado en todos los días que vengan… en la luz y, especialmente, en las sombras… prometo protegerte, honrarte, respetarte… y amarte… con todo lo que soy… y todo lo que aún puedo llegar a ser… hasta mi último suspiro.Una lágrima solitaria descendió por su rostro, limpiando un trazo en el polvo del camino. El silencio en el jardín era absoluto, roto solo por el sonido del llanto contenido de Amália. Hasta Salvatore, frío e imponente, a su lado, parecía emocionado, su rostro serio suavizado por una expresión de profundo respeto.Mi turno llegó. Mi voz, sin embargo, no vaciló. Sonó clara y firme en el aire tranquilo.—Yo, Luna, te elijo a ti, Alessandro Morano, para ser mi esposo. Para compartir no solo el amor,
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