Punto de vista de ValeriaLa voz se desvaneció tan rápido que ninguno de nosotros pudo reaccionar y, por un instante, nadie habló mientras la torre de vigilancia abandonada parecía engullir el silencio por completo, dejando solo el viento inquieto raspando contra los muros de piedra agrietados. Apreté con fuerza la daga oculta bajo mi capa, pues cada instinto me gritaba que alguien nos observaba.«Nadie se mueve hasta que yo lo diga», dijo el Alfa Diego en voz baja, levantando una mano sin mirar atrás, pero todos los guerreros obedecieron de inmediato.El Beta Damian se acercó a la entrada de la torre, su mirada recorrió la puerta de roble desgastada. El pesado pestillo de hierro seguía cerrado por dentro.«Quienquiera que estuviera ahí dentro nos oyó», murmuró.«O quería que los oyéramos», respondió el Alfa Diego.Ese pensamiento me oprimió el pecho, pues sabía que esto tenía que ser una trampa.«No me gusta esto», susurró Camilla, acercándose hasta que su hombro rozó el mío.El aire
Leer más