Narrado por HellenCuando mis palabras salieron, diciendo que era mío, que era nuestro, el tiempo pareció encogerse. Todo se volvió más nítido y, al mismo tiempo, irreversiblemente distante — como si el mundo hubiera decidido, en un instante de honestidad, devolverme algo que ya no creía merecer.Sergio se quedó inmóvil durante unos instantes, como si el sonido hubiera chocado contra una pared y regresado en eco hacia él. Vi la confusión desgarrar su rostro: alegría, sí, pero también aquel desespero brutal que yo conocía bien. Era miedo — miedo a no ser suficiente, a perder, a fallar de nuevo. Era, al final, reconocimiento.—Entonces… —balbuceó, con la voz tensa, casi un hilo—. ¿Entonces huiste para ocultarme esto?Las palabras fueron cuchillos. Quise preguntar por qué creía que yo habría hecho algo diferente, si aquello no era evidente, si no tenía motivos mayores que el orgullo — pero la verdad estaba desnuda hasta doler: sí, huí para preservar aquello que, en el fondo del alma, me
Leer más