Narrado por Hellen
La mañana amaneció pesada, sofocante, como si el aire de toda Inglaterra cargara en sí el peso de todo lo que aún no había sido dicho. El cielo, gris y bajo, parecía reflejar el torbellino que me dominaba. Estaba sentada en la terraza, mirando el jardín que se extendía frente a mí como una prisión dorada. Cada flor, cada hoja, me recordaba cuánto costaba mi libertad — y ese precio se llamaba Sergio.
Él estaba a pocos metros, sentado con una carpeta abierta sobre el regazo, fi