Narrado por HellenApenas entré en el coche, el dolor llegó aún más fuerte, como un chasquido, tan intenso y repentino que me robó el aliento. Estaba sujetando con fuerza el bolso de Paloma cuando sentí una punzada, seguida de un líquido caliente corriendo por mis piernas. Por un segundo, el mundo se volvió borroso.Entonces mi corazón se congeló.— Sergio… — mi voz salió temblorosa, casi infantil.Sergio estaba atento al tráfico, pero desvió la mirada hacia mí.— ¿Qué? ¿Qué pasó? ¡Hel, qué…! — hasta que lo vio. — ¡Dios mío!Durante unos segundos, quedó completamente paralizado, con los ojos muy abiertos y el rostro pálido.Intenté respirar hondo, pero otra contracción me atrapó, fuerte, desgarrándome por dentro.— Creo… que es la hora — susurré.Él se puso más nervioso que yo.— Mi amor, respira, respira, respira…— ¡Estoy respirando, Sergio! — protesté entre dientes, intentando reír. — El que necesita respirar eres tú.Pareces a punto de desmayarte, y yo te necesito despierto para l
Leer más