Aunque el rostro de Matteo parecía tranquilo, su corazón latía desbocado. La ansiedad corría por sus venas. Pero cada vez que miraba a Rose, la inquietud comenzaba a desvanecerse lentamente.Sí, estaba listo para su confesión, incluso si eso significaba mentirle y traicionar a su familia. Aun así, creía que el amor por el que estaba luchando sanaría todo el daño causado.—Bueno, ya escuché la noticia de parte suya, señor Matteo. Y sí, esto es un poco sorprendente —el abogado mostró una leve sonrisa.Lanzó una breve mirada hacia Letty y Nicole, quienes estaban sentadas con expresión confiada.—En realidad, este asunto podría haberse manejado solo entre ustedes dos como esposo y esposa —continuó el abogado.—¿No necesita testigos? —interrumpió Letty.Nicole añadió:—¿Acaso no tenemos derecho a saberlo? Somos las hermanas de Matteo y las cuñadas de Romilda. ¿No es así, Romilda?Rose asintió con torpeza.—No es eso, solo que…Antes de que el abogado pudiera continuar, Matteo levantó la ma
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