Aunque el rostro de Matteo parecía tranquilo, su corazón latía desbocado. La ansiedad corría por sus venas. Pero cada vez que miraba a Rose, la inquietud comenzaba a desvanecerse lentamente.
Sí, estaba listo para su confesión, incluso si eso significaba mentirle y traicionar a su familia. Aun así, creía que el amor por el que estaba luchando sanaría todo el daño causado.
—Bueno, ya escuché la noticia de parte suya, señor Matteo. Y sí, esto es un poco sorprendente —el abogado mostró una leve son