Ni siquiera sentí el dolor al caer.El aire se me escapó de los pulmones y el mundo comenzó a girar.El suelo estaba helado. Cada respiración me ardía en el pecho, y la sangre me pesaba más que los huesos.Intenté moverme, pero mi cuerpo ya no respondía.De pronto, los sonidos comenzaron a apagarse. Primero las voces lejanas, luego los ruidos cercanos… y después, nada.Solo un pitido agudo y constante, como si el mundo hubiera quedado vacío.Y entonces, el mundo se movió.El aire cambió, y mi cuerpo también.Sentí que me levantaban del suelo, que avanzábamos rápido. Me di cuenta de que alguien me llevaba en brazos, firme, con pasos pesados y desesperados.Conocía ese calor, ese ritmo.Markos.Intenté abrir los ojos, pero todo estaba distorsionado.Lo último que alcancé a ver antes de perder el sentido fue el rostro de Ilmar, su expresión torciéndose en una mueca de desagrado.Después, nada.Pero poco a poco, el pitido se desvaneció. Algo cálido me rozó la piel, y cuando abrí los ojos,
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