Diego Diablo rara vez se detenía.Su mundo giraba en torno a plazos, firmas, adquisiciones y la presión silenciosa de estar siempre dos pasos por delante de todos los demás en la sala. Incluso en movimiento, incluso en el lujo, incluso en el control, siempre había otra capa esperando debajo.Pero esa noche, algo interrumpió el ritmo.Empezó con la voz de su madre.Cálida, familiar y persistentemente preocupada, como solo lo puede ser una madre que ha visto a su hijo desaparecer dentro del trabajo.-Diego,- dijo a través del teléfono, -estás trabajando demasiado otra vez. Siempre trabajando. Esto no es saludable.-Él se recostó en el asiento de su coche, frotándose ligeramente la sien mientras las luces de la ciudad pasaban por la ventana como oro líquido.-Mama, estoy bien,- respondió con calma. -Es solo un periodo ocupado.--¿Un periodo ocupado?- repitió inmediatamente. -Diego, tu vida ha sido un periodo ocupado durante años. Eres un adicto al trabajo. Necesitas equilibrio. Trabajo,
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