Bianca se sentó en su silla de oficina un momento más de lo necesario, mirando a la nada en particular, pero sintiéndolo todo a la vez.
Había una extraña satisfacción asentada en silencio bajo sus costillas, cálida e insistente, como un secreto que no podía dejar de repetir en su mente.
Estaba funcionando.
Su plan.
Su interferencia.
El tirón cuidadoso de los hilos emocionales entre Logan y Catherine.
Había visto el cambio. Lo había sentido en las reacciones de Catherine, en la confusión de Loga