Catherine caminaba por su habitación como una chispa enjaulada que había sido arrojada sobre hierba seca.
Cada paso que daba parecía necesitar un destino, pero no había en ella ningún lugar donde pudiera asentarse. Su teléfono seguía en su mano, la pantalla iluminándose con intentos fallidos. Había llamado a Logan una y otra vez. Quince veces. Quizá más. Había dejado de contar cuando el número dejó de sentirse como esfuerzo y empezó a sentirse como obsesión.
Sin respuesta.
Sin devolución de lla