Capítulo 13 —El Vínculo InvisibleLa mansión Lozano, con sus techos altos y sus ecos de soledad, nunca se había sentido tan pequeña para Sergio. Había regresado de Londres con la intención de reclamar un trono, pero se encontraba habitando un laberinto donde cada pasillo lo conducía invariablemente a Maribel o, ahora, al pequeño que llevaba su apellido por puro decreto de un moribundo.Sergio observaba a Pedro desde el umbral de la biblioteca. El niño estaba sentado en la alfombra persa, rodeado de un ejército de dinosaurios de plástico y un libro de ilustraciones sobre ingeniería que seguramente había sacado de algún estante bajo. Originalmente, el plan de Sergio era sencillo y casi quirúrgico: pasaría tiempo con el niño para ganarse su confianza. Quería información. Quería que, en la inocencia de sus siete años, Pedro soltara algún detalle, un nombre, un lugar, una descripción del hombre que lo había engendrado. Sergio necesitaba ese rostro para darle forma a su odio, para saber exac
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