Capítulo 14 —La Trampa de la Culpa
La noche en la mansión tenía un peso distinto ahora. El silencio ya no era un vacío hostil, sino una tregua delicada que Sergio temía romper con el simple acto de respirar demasiado fuerte. En el despacho, con las luces apagadas y solo el resplandor de la luna filtrándose por los ventanales, Sergio se sentía como un intruso en su propia vida. Había regresado de Londres como un hombre que creía que el poder se medía en la capacidad de manipular a los demás, pero