Capítulo 18 — El Perseguidor Perseguido
La Unidad de Cuidados Intensivos pediátrica era un limbo donde el tiempo no se medía en horas, sino en el pitido de los monitores y el goteo de las soluciones intravenosas. Pedro seguía allí, sumergido en un sueño profundo inducido por el trauma y la sedación, ajeno a la guerra de nervios que se libraba a los pies de su cama. Maribel no se había movido de su puesto. Se había convertido en una extensión del mobiliario clínico, una figura estática cuya única