Capítulo 11 —El heredero
La habitación de Mauricio Lozano estaba sumida en un silencio sepulcral, solo interrumpido por el ritmo monótono y digital del monitor cardíaco. Sergio entró con paso lento, sintiendo el peso de la atmósfera. No había sorpresa en sus ojos; la citación de los abogados y la presencia de su padre postrado en esa cama de hospital instalada en la mansión eran señales que ya había procesado. Sabía a qué venía, y aunque el nudo en su estómago seguía ahí, la rabia explosiva de l