—Yo también pensé que nunca volvería a verte, Leandro... Te extraño... Te extraño tanto, mi amor. ¿Cómo están mis hijos? ¿Sherry, mis niños? Seguro me odian...Me aparté un poco para que pudiera respirar mejor y le acaricié la frente con suavidad, secando las lágrimas que aún rodaban por sus mejillas. Sabía que no era el momento de hablarle de todo lo que había pasado, del secuestro, de Jennifer y su locura, de la oscuridad que había llenado nuestras vidas. Ahora no.—Están bien, mi amor, pero Sherry ha estado un poco deprimida por tu ausencia —le expliqué suavemente, acariciando su rostro—. Aunque he intentado explicarle que pronto volverás, para ella es difícil asimilarlo. ¡Te extrañan tanto, nunca podrían odiarte mi vida, jamás!Katherine me miró con ojos ansiosos, su voz apenas un susurro lleno de súplica.—Que venga mañana... Quiero ver a mis gemelos. Mis pechos me revientan, necesito salir de aquí, Leandro, por favor. Ayúdame para que me cuiden en casa. No quiero pasar ni un min
Leer más