Leandro Mackenzie
Era hora de ir por Katherine. El hospital me había llamado para decirme que estaba despierta, consciente, estable... y que preguntaba por mí. Mi corazón latía con fuerza. Finalmente, después de tanto tiempo, la vería, hablaría con ella; eso era lo que más anhelaba en ese momento: poder intercambiar palabras.
Me preparé con esmero. Elegí mi mejor ropa, acomodé mi cabello con precisión y afeité mi barba, dejando apenas el toque necesario para que luciera impecable. Me rocié con