Megan Owen3 MESES DESPUÉSAl regresar de nuestra pequeña luna de miel, sentí que mi corazón pertenecía una vez más a mis hijos. Los había extrañado con una intensidad que no se puede expresar con palabras. También extrañaba a mi hermana pequeña Sherry, y tan pronto como crucé la puerta, lo primero que hice fue abrazarlos y cubrirlos de besos. En ese momento, supe con total certeza que era la mujer más afortunada del mundo.Suspiré, recordando un pasado que ahora parecía distante. Hubo un tiempo en que pensé que amaba con todo mi ser a un hombre que, en realidad, no merecía ni una sola de mis lágrimas. Lo que sentía por Valentino no era amor, sino una dependencia que me cegaba. Desde el principio, fue alguien incapaz de amar a nadie más que a sí mismo. Se creía invencible, dueño de todo y de todos. Pero lo único que dejó a su paso fue dolor. Su final, aunque cruel, no soy quién para juzgarlo. La vida se encarga de poner cada cosa en su lugar, y el karma, cuando llega, no perdona. Y es
Leer más