Cuando llegamos al pasillo, Doroteo estaba frente a la puerta de Jennifer, ladrando y rascando con desesperación, como si quisiera que ella le abriera.—¿Qué te pasa, perro? —Leandro intentó agarrarlo por el cuerpo, pero el animal se soltó insistentemente, siguiendo con sus intensos ladridos hacia la puerta cerrada.—¿Qué ocurre, Doroteo? —pregunté, con una creciente sensación de pánico.En ese momento, como un espectro, Sherry apareció en la puerta de su habitación, con los ojos muy abiertos y pálida como una hoja.—Es Jennifer —dijo mi niña, con la voz quebrada.Corrí hacia ella y me puse a su nivel.—¿Jennifer? ¿Qué pasa con Jennifer, mi amor? —pregunté, temiendo lo peor.—Jennifer saltó —soltó Sherry, temblando—. Por eso Doroteo quiere entrar...Leandro se enderezó de repente, con el rostro desencajado.—¿Qué estás diciendo, preciosa? —preguntó, intentando mantener la calma, aunque el miedo era evidente en su voz.Sherry, completamente confundida y asustada, señaló la ventana de s
Leer más