Leandro la abrazó con fuerza, como si quisiera borrar cualquier sombra de esa noticia oscura y, especialmente, del asqueroso pasado que Katherine vivió al lado de Valentino. La noche continuó su curso habitual, sin que la muerte de Valentino los afectara.Al día siguiente, tal como Berta había solicitado, Katherine y Leandro se encargaron de los trámites fúnebres. No hubo velatorio, porque no había nadie que realmente llorara la muerte de Valentino, aparte de sus padres. Y, en una cruel ironía del destino, las únicas personas presentes en su último adiós fueron aquellas a las que una vez destruyó con su ambición.Jennifer, Federica y Katherine estaban allí, paradas frente al ataúd. Leandro y Andrew observaban desde lejos, apartados de esa escena llena de silencios amargos. Las tres mujeres, que en algún momento lo amaron con el corazón al desnudo, dándolo todo por él, ahora miraban con frialdad al hombre que yacía inerte.Federica fue la primera en romper el tenso silencio, sus palabr
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