Katherine Olson
Sin darme cuenta, mi embarazo había llegado a los siete meses. Teníamos el tiempo justo para lograr las cosas que nos quedaban por hacer antes de que llegaran los gemelos. Entre ellas, la más anhelada: unas vacaciones en la mejor playa del país. Mi hermana y yo solo habíamos conocido el mar superficialmente, y la idea de sentir la arena bajo mis pies una vez más me llenaba de emoción. No había nada en el mundo que se comparara con esa sensación.
—¿Está lista tu maleta, mi amor?