Katherine Olson
Me deleitaba viendo a mi querido Leandro; estaba tan nervioso que apenas podía ocultarlo, y no era para menos: estaba completamente loco por mi sexo y por el hecho de que yo jugara con su ansiedad, también por la forma en que nos entregábamos el uno al otro. Y yo... me sentía de la misma manera. La pasión que compartíamos hacía que cada momento juntos fuera pura intensidad.
Lo mejor de todo era la pequeña apuesta que se me ocurrió para añadir más emoción al momento. Esa tensión