El beso en la terraza se volvió más lento antes de volverse más hondo.Clary sintió la mano de Jack firme en su cintura, el brazo rodeándola por completo y la boca de él sobre la suya con una intensidad que ya no parecía simple hambre. Era peor. Más íntima. Más escogida. Como si la estuviera besando con la conciencia entera de todo lo que acababan de decirse y, aun así, no quisiera apartarse ni un centímetro de ella.La terraza desapareció por partes.Primero el perfume de la lavanda.Luego el viento leve.Después el borde de piedra, el jardín, el cielo.Solo quedó Jack.La forma en que la sostenía. La respiración más pesada. La boca paciente, profundamente masculina, que sabía contenerse justo lo suficiente para volverla loca.Cuando él se sentó en el sillón de hierro forjado y la atrajo con una presión leve de la mano en la cintura, Clary se dejó llevar antes de pensarlo del todo. Quedó de lado sobre sus piernas, no del todo encima, pero sí lo bastante cerca como para sentir el calo
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