Clary no consiguió dormirse hasta muy tarde.No después de la cena.No después de la forma en que Jack le había entrelazado los dedos como si ese gesto, pequeño y silencioso, valiera más que muchas otras cosas que podrían haber pasado y no pasaron.Se había quedado pensando en eso más que en el menú, más que en la conversación, incluso más que en la frase que él le dejó antes de soltarle la mano.Buenas noches, Clary.Como si pronunciar su nombre de esa manera se hubiera convertido ya en otra forma de tocarla.Se movió de un lado a otro en la cama, con el cuerpo cansado pero la cabeza absolutamente despierta. Cada vez que cerraba los ojos, veía la luz tibia del comedor pequeño, la mesa ya vacía, el jardín oscuro detrás de los ventanales y a Jack de pie frente a ella, mirándola como si el verdadero peligro no estuviera fuera de los muros, sino entre los dos.Y quizá era así.Eso era lo que más la asustaba.Porque por primera vez en mucho tiempo, el miedo no tenía que ver con huir, ni c
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