El martes no trajo nada extraordinario.Y, sin embargo, Mara lo sintió distinto desde el inicio.No hubo mensajes inesperados. No hubo llamadas que interrumpieran su rutina. No hubo ningún evento que justificara la ligera tensión que llevaba en el cuerpo desde que abrió los ojos.Era más sutil que eso.Era… anticipación.No por algo que iba a ocurrir ese día.Por algo que ya había empezado.Se dio cuenta mientras preparaba café, observando cómo el vapor se elevaba lentamente, dibujando formas que desaparecían antes de poder definirse. Durante semanas, su mente había funcionado en términos de control: ordenar, decidir, evitar.Ahora, en cambio, había momentos como ese.Espacios donde no necesitaba hacer nada.Y eso, curiosamente, era lo que más la descolocaba.Se vistió sin pensar demasiado en cada detalle. No revisó dos veces su reflejo antes de salir. No ajustó la agenda mentalmente en el trayecto hacia la puerta.Salió.Y dejó que el día ocurriera.En la oficina, el ritmo fue consta
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