El lunes no empezó con una decisión.Empezó con una observación.Mara lo notó en el reflejo del vidrio del tren, mientras la ciudad pasaba en fragmentos detrás de su propia imagen: había algo en la forma en que se sostenía, en la manera en que ocupaba el espacio sin tensarse, que no estaba ahí semanas atrás.No era evidente.Pero era real.Se quedó mirando ese reflejo unos segundos más de lo necesario, no para analizarlo, sino para reconocerlo.No estaba intentando ser alguien distinto.Estaba siendo alguien que ya no necesitaba corregirse constantemente.Y eso… cambiaba todo.Llegó a la oficina sin prisa, con el mismo ritmo de siempre, pero sin esa urgencia interna que antes la empujaba a adelantarse a todo. Dejó el bolso, encendió la computadora, abrió correos.El día avanzó.<
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