Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl jueves no tuvo nada extraordinario.
Y, aun así, Mara lo sintió distinto desde el inicio.
No por lo que estaba ocurriendo afuera, sino por algo más sutil: la sensación de que lo que estaba viviendo ya no le pertenecía únicamente a ella.
No en el sentido de perder control.
En el sentido de compartir espacio.
Se dio cuenta mientras revisaba correos temprano en la mañana, con el café aún caliente







