El martes no trajo nada extraordinario.
Y, sin embargo, Mara lo sintió distinto desde el inicio.
No hubo mensajes inesperados. No hubo llamadas que interrumpieran su rutina. No hubo ningún evento que justificara la ligera tensión que llevaba en el cuerpo desde que abrió los ojos.
Era más sutil que eso.
Era… anticipación.
No por algo que iba a ocurrir ese día.
Por algo que ya había empezado.
Se dio cuenta mientras preparaba café, observando cómo el vapor se elevaba lentamente, dibujando formas q