—No me voy a ir, madre —responde Estelle, con un brillo decidido reflejado en sus ojos. —Si usted quiere irse, váyase. Pero yo… me quedaré un tiempo más.Como si hubiera recibido una bofetada, Margot abre los ojos de par en par.—¿Cómo dices? —susurra, retorciéndose de rabia. —¿Me estás desafiando? ¿Tú, Estelle? ¿La chica tonta, tímida, miedosa, que nunca tuvo opinión ni para elegir su propio vestido?—Puedo ser todo eso —responde, sin apartar la mirada—, pero ya no soy una niña. Tengo derecho a intentar ser alguien.—¡Vas a ser el hazmerreír! —grita Margot, con la voz cortando como un látigo. —¿De verdad crees que, con esa cara de tonta, alguien te va a tomar en serio? ¡Se van a reír de ti, Estelle! ¡Reír! Y al final, vas a volver arrastrándote hacia mí, como siempre lo hiciste.—Puede intentar humillarme, hacer lo que quiera… pero no me voy a ir. No, esta vez.Sin darle más espacio a su madre, Estelle gira sobre los talones y se dirige al dormitorio. En cuanto entra, cierra la puert
Leer más